Hoy me levanto, me meto a bañar y bajo el agua caliente imagino una conversación, imagino que hablo con alguien. Luego reacciono, me doy cuenta de que estaba imaginando una simple conversación inexistente y río burlando mi fantasía, pero ¿para quien ríes? y es que noto al instante que aún tengo la necesidad de crear un espectador para el absurdo… semiinconsciente de mi leve perturbación -conversación sin fin- vuelvo a reír de la risa, aunque es una risa diferente, seca, sorda. Cuéntame cómo hablas cuando yo no te escucho
Pienso en la frase que leí en una novela de William Styron, la decía un personaje llamado Samuel mientras manejaba una carroza, decía Samuel que si mal no recordaba fue Voltaire quien dijo que la verdadera sabiduría comienza en el instante en que comprendemos cuán poco interesados están en la vida de uno mismo los demás hombres, quienes a su vez están terriblemente interesados en la suya propia. Lo que me obsesiona de la frase es la sugestión con la que la podemos tomar. Hoy en el restaurante lo sentí, una mesa pidió una cuenta y después de pagar caminaron hasta la salida, antes de que salieran los miré bien; el padre, la madre y sus dos hijas, habían comido, hablado, habían llegado en un carro y habrían de marcharse en el mismo; imaginé sus existencias, ellos seguirían viviendo por separado. Era real, ellos se parecían tanto a mí y al mismo tiempo yo no sabía nada de ninguno. Sigo siendo este diálogo constante que desconozco, que no recuerdo.
Cuál es el problema bola alambrada alambres de colores de mecedora vacía sobre asfalto grieta andén pavimento árbol de mango luz de sol caliente que termina con mi intranquilidad. Vacío vacío siempre es vacío círculo trazado línea en la mitad cóncavo busca avanzar en qué se funda el vacío me entregué a ella toda ella mosaico estuve en posiciones no centro secundario no me asegura seguridad forma cómoda que provenga de mí seguir repasando sobre todo esto y sus colores pereza repasar sobre tantas cosas alambres enredados al final me encuentre en el mismo lugar misma bola alambrada.
Son las ocho, estoy en el trabajo, me gustaría irme ya. El domingo pasado cerramos a las nueve de la noche, no es que recuerde la hora sino que cuando uno trabaja los domingos tiene que llenar un vale de horas extras y la semana pasada yo no llené el mío, entonces le pedí el favor a Heidy que me ayudara a llenarlo; en el vale toca poner la hora de ingreso y salida. Hace un rato tuve un encontrón con Carlos Alberto, un mesero alto y flaco con cara de urraca, cuello estirado hacia adelante y sonrisa desconfiada. Él llegó hoy una hora tarde, cuando le pregunté si se le habían pegado las cobijas me respondió que tenía turno partido y por el tono de su voz noté que tenía un fuerte resfriado que afectaba su garganta, los domingos no hay turnos partidos le dije. Todo el día estornudó y tosió, yo de vez en cuando le decía que se tapara la boca, hubo un momento de la tarde en que tenía los labios secos y cubiertos por una capa blanca de babas, no le dije nada aunque la repugnancia me dio rabia. Unas horas después ya de noche yo estaba detrás de la barra y le pedí que cerrará la puerta, -ciérrela usted- me respondió, por un momento pensé que molestaba, pero no, -yo estoy detrás de la barra ¿no me puede hacer el favor de cerrar la puerta?-, le dije, -no, yo la quiero dejar así-. Flaco pirobo, todos los berracos trabajadores quejándose del frío, él con una gripa que repugna y se le sale la peleadera, por eso cuando llegó Sergio –el jefe- y preguntó cuál de los tres meseros se quería ir, el Paisa dijo que se fuera Carlos Alberto porque estaba enfermo, y yo dije que el domingo pasado él se había ido temprano, -entonces hágale váyase usted- me dijo el flaco desafiante y resignado, -uy sí de una, es que además voy hasta Cota- dije para todos. Me cambié el uniforme, me despedí y arranqué a coger bus.
¿Hacia dónde nos dirigimos? características del pasajero
Ingreso a un espacio como objeto en movimiento cuyo interior es estático, una caja metálica sobre ruedas, un rápido reconocimiento a los personajes del espacio en común; gente que se repite como si hubiera sido parida por la misma costurera, soy personaje y pasajero. Miro por la ventana cómo se mueve la ciudad esparciendo sus colores, punto de referencia, todo depende del punto de referencia, la velocidad de la luz es la misma así estemos en movimiento, un rayo luminoso pasa a través de la buseta.
La mujer que se maquilla en el bus, la función del ornamento es sobrepasar la naturaleza y seducir desde el artificio: nos invita a su intimidad y presenciamos su cambio, pero no somos testigos, hay un pacto tácito entre pasajeros.
Todos callados, ¿por qué tan callados? A ver usted, en que está pensando si se puede saber… bueno era de esperarse, lo entiendo.
Algo general del viaje: cuando viajamos permanecemos quietos, quietos viajamos y más allá de nuestras posibilidades nos corresponde ajustarnos y resignarnos a la velocidad del aparato, si uno tiene afán y va en un bus no puede hacer otra cosa sino relajarse. Claro que en algunos casos una mujer marchita y desesperada que no acepta su impotencia grita: -Ay señor será que puede ir un poquito más rápido-, claro que a veces grita ofendida: -Uish señor, no tan rápido-. Hace poco iba en una buseta sin amortiguadores, como yo iba para una fiesta me pareció perfecto que el tipo manejara pitado; saltábamos, frenábamos, arrancábamos, téngase. Pensé que en mi próxima queja por velocidad debería decirle al chofer: señor no sería posible ir un poquito más rápido, ah!, la ironía te mata, ¿o no mi amigo?
Voy en este bus pensando en qué pienso cuando voy en un bus, pisándome los talones como la serpiente que se traga la cola, ni aquí ni allá, tuercas oxidadas, al frenar las vibraciones simulan en mí la construcción del tiempo.
Ella aún no llama celular mío bolsillo pesado no vibrasuena si llama aparece podrás decirle menos amigable menos cordial más te gusto así no quieras no necesito regalo sí una persona no quiere estar es regla cuadrado es cuadrado y no importa que haga uno es el comienzo del estado de la otra persona así uno a lo mejor puede trabajar pero no nos alejemos de la forma aunque no creo que me esté alejando creo que lo necesito es proceso aunque sí creo que me este alejando aunque no se si me alejo de algo bueno todos esos diferentes tipos de alejamiento del tema probablemente tengo que enfocar sobre si hablamos hoy que le puedo decir
Una joven mujer se sentó a mi lado, pensaba en ella penando en mí pensando en ella.
Trato de definirme como unidad pero el instante desparece, sólo puedo proyectarme, es por eso que el tiempo fue el tercero que vino a complicar todo, algoalguien ya viene de regreso demente celebrando, ahí te la dejo me dice, tarde llegamos dos presencias incorpóreas ocupan el mismo espac io, sin querer y riendo (anhelando) pregunto: ¿bueno y ahora qué hacemos?, y ambas me responden: pues en eso estamos hace un rato y como que va pa largo el susto… vuelvan a mí recuerdos.
Un esquizofrénico que entra a un bus con las pupilas dilatadas buscando la ciencia de la soledad, ¡pero amigo! si la soledad es un espejo en donde el aburrimiento eterno te hastía. Hoy me levanté me despedí y arranqué a coger bus; ingreso y salida, vale de horas extras. Soy en el te escucho, después ya de noche estaba tras una carroza manejando un bus, por un momento me meto a bañar
Acá me bajo yo.
Un fragmento de prosa enigmatica pero de una sonoridad agradable; texto dificil para muchos seguramente, pero no menos reconfortante al rumiarlo con lentitud. Algo de filosofico y algo no convencional.